La transformación del profesor presencial a profesor en línea
Dice un refrán que "las calamidades nunca vienen solas". Como ya he comentado en otros artículos, la pandemia no sólo ha puesto en riesgo la salud de millones de personas en todo el mundo, sino que también ha puesto “contra las cuerdas” la economía de muchos países, en un escenario inimaginable hace tan sólo ocho o nueve meses.
El distanciamiento social y el resguardar la salud de niños y jóvenes, ha hecho que las escuelas en sus aulas físicas se encuentren vacías y los profesores que impartían clases presenciales, se vieron obligados (o fueron obligados) a dictar clases online.
Algunos lectores podrán pensar: “Pues es lo mismo, sólo enciendes la cámara y ya”. Para sorpresa de muchos, en realidad, para nada es lo mismo. Las supuestas ventajas de la enseñanza presencial, en muchos sentidos se ven superadas por la educación en línea, toda vez que la tecnología brinda enormes posibilidades de que la forma en que los estudiantes aprenden sea alentada por el profesor.
En un estudio realizado por Diane M. Bunce, y otros, en 2010 («How long can students pay attention in class?» ¿Cuánto tiempo pueden prestar atención los alumnos en clase?) se determinó que en promedio, los estudiantes permanecen atentos entre 15 y 20 minutos máximo. ¿Cómo conservar entonces su atención, cuando en ocasiones ni siquiera los podemos ver a través de la cámara en una clase virtual?
Ahí radica en parte el secreto de la transformación de un profesor presencial a un profesor en línea. Debe en primer lugar, entender cómo aprende un estudiante y con ello, reinventar sus clases presenciales para no dejar que sus aprendices únicamente permanezcan conectados y en el proceso, no aprendan nada. Los profesores deben aprender sobre tecnologías de información que puedan apoyar su enseñanza online y metodologías basadas en ésta para no simplemente ser únicamente quien habla y pasa láminas al otro lado de la pantalla.
Al mes de agosto de 2020, se estima que el 40% de las escuelas privadas podría cerrar por falta de asistencia de sus estudiantes y por lo tanto, miles de maestros serán despedidos. ¿Por qué no transformar esas escuelas a un modelo de enseñanza online?
En otro sentido pero igualmente grave, muchos maestros se vieron obligados a dar clases en línea, pero sin ninguna capacitación previa, de tal forma que muchos de ellos fueron ya despedidos por su falta de asistencia e impartición de cátedra en línea. ¿Por qué no transformarse a profesores online? Muchas escuelas están sustituyendo profesores presenciales por otros que tengan experiencia como docentes en línea.
Ante estas interrogantes, quisiera cerrar este artículo también con dos refranes: “A río revuelto, ganancia de pescadores”; y “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Depende de cada uno de nosotros qué queremos ser, camarones o pescadores.
Dr. Gabriel Valencia González
El autor es Socio Director de MV Contadores Públicos y Auditores, S.C.
Escribe aquí tu impresionante etiqueta.
Título del artículo