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Posibilidades financieras de las Pyme para superar la crisis económica

26-08-2020 / Dr. Gabriel Valencia González

Mucho se ha hablado de la posible recesión en la economía mexicana, derivada de la pandemia y quien más lo ha resentido, son los pequeños negocios fundados, operados y administrados por una persona, una familia, o bien, pequeñas sociedades conformadas por dos o tres socios.

Es evidente que los préstamos de $ 25,000 (aproximadamente unos $ 1,136 USD) que otorgó el gobierno federal en México, fueron insuficientes para la subsistencia de las Pyme tras casi cinco meses de cierre y confinamiento. Por comparar aunque con la debida proporción, la segunda fase de préstamos que otorgó el gobierno de Estados Unidos a las Pyme, tuvieron un monto promedio de $ 79,000 USD, el equivalente aproximado a $ 1’738,000 pesos mexicanos. Tiempos electorales o no en nuestro país vecino, el hecho es que el gobierno norteamericano prefirió con casi total certeza, incrementar su endeudamiento público que tener otra gran depresión como la de 1929.

Como también es evidente, las Pyme mexicanas no recibirán en préstamo ni remotamente un monto mayor a lo que ya se otorgó en los meses de abril y mayo de 2020. Entonces ¿cuáles son las posibilidades reales de las Pymes para salir de la crisis económica?

Quisiera compartir a los lectores este ejemplo: Una Pyme cliente de la firma, fabrica stands para exposiciones y ferias con materiales como madera, aglomerados, policarbonato y acrílico; como están las cosas, posiblemente no tendrá trabajo hasta marzo o abril de 2021. Al contar con las herramientas para carpintería y corte de materiales, ha estado fabricando desde mayo urnas para cenizas (sí, de los difuntos cremados) y mamparas de acrílico para negocios y restaurantes.

Y aquí otro ejemplo: Un nuevo cliente de la firma (persona física) era gerente de una tienda de ropa juvenil hasta mayo de 2020; dado que la tienda estaba en un centro comercial, tuvo que cerrar definitivamente, despidiendo a todos sus empleados. Así que con su liquidación, el joven emprendedor estableció un local para venta de frutas y verduras, consiguió financiamiento para comprar una motocicleta y comenzó a tocar de puerta en puerta para llevar sus productos a domicilio. Hoy, tan sólo tres meses después, ya surte a varios restaurantes locales y tiene dos empleados.

Estos dos ejemplos, desde mi punto de vista muy inspiradores, dejan una lección para cualquier microempresario ya que, como dice el refrán, “si la vida te da limones, haz limonada”. O como dice Spencer Johnson en su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, hay que salir en búsqueda del queso en otro lado o bien, quedarse a esperar a que todo vuelva a ser como antes, aún con el riesgo de que nada cambie en mucho tiempo.

Hay que partir estableciendo qué es lo que las Pyme tienen y qué pueden hacer con ello. Además, deben preguntarse qué es lo que sus consumidores requieren y en la medida de lo posible, proporcionárselos.

Tan sólo por poner algunos ejemplos, las tiendas de abarrotes y otros expendios que únicamente tienen distribución local, pueden recurrir a la tradicional entrega de volantes, contratar a algún repartidor e integrar la entrega de productos a domicilio, con una estricta política de sanitización y protección de colaboradores y clientes. Adicionalmente, si no aceptaban tarjeta de crédito, migrar a la tecnología a través de las terminales móviles bancarias o no bancarias (Clip, por ejemplo).

Así mismo, las Pyme dedicadas a la venta de bienes o servicios, pueden elaborar fácilmente su página web a través de proveedores ya conocidos (GoDaddy o Wix) cuyas aplicaciones son muy intuitivas, con las que pueden registrar su propio dominio (el nombre de su marca, tienda o establecimiento) y hasta tener su tienda virtual en línea. Abrir una cuenta como nuevo usuario para recibir pagos con tarjeta de crédito en aplicaciones como Paypal, PayU o Stripe es sencillo y gratuito y si bien retienen una comisión por los cobros que se hagan a través de la aplicación, es mejor tener 96% de cualquier venta que 100% de nada. El efecto financiero para las Pyme será muy positivo y de hecho, permanente.

Claro está que habrá que invertir (no será un gasto), pero hay que recordar que las inversiones deben regresan en forma de ingresos y que la tecnología no es exclusiva de las grandes corporaciones. Aunque sea duro reconocerlo, pensemos que todos podemos vender cacahuates y pepitas, pero también podemos decidir si las queremos vender con anafre y comal o bien, como lo hacen Mafer y Sabritas. Sólo hay que dar el primer paso.

Dr. Gabriel Valencia González

[email protected]

El autor es Socio Director de MV Contadores Públicos y  Auditores, S.C.

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